Diagnóstico

El diagnóstico es un procedimiento ordenado, sistemático, para conocer, para establecer de manera clara una circunstancia, a partir de observaciones y datos concretos. El diagnóstico conlleva siempre una evaluación

Análisis

Un análisis es un estudio profundo de un sujeto, objeto o situación, con el fin de conocer sus fundamentos, sus bases y motivos de su surgimiento, creación o causas originarias.

Para informarse mejor de algunos temas

En esta sección usted tendrá la posibiliadd de acceder a notas periodísticas que no siempre aparecen en los medios masivos (sobre todo en Mendoza), muchos de los cuales la mayoría de las veces desinforman más que informar. Periodistas que en vez de reflejar la realidad tratan de interpretarla a su manera o a la manera de los intereses de las empresas respectivas.

1 año de la gestión Nacional y Provincial

INFORME   GENERAL

 

Introducción

 

La recolección de los datos se llevó a cabo entre el 1 al 6 de diciembre  del corriente año en la región de Cuyo, esto es Gran Mendoza, Gran San Juan y Gran San Luís.

 

El objetivo de la investigación fue establecer la evaluación que se realiza de la gestión del gobierno Nacional y  Provincial al cumplirse el primer año de la misma.

 

La muestra tuvo un alcance de 3809 casos para la región de Cuyo, con sorteo aleatorio de zonas, manzanas y viviendas, con cuotas de sexo y edad. Antes de la aplicación del instrumento de recolección, un cuestionario estructurado, el mismo fue sometido a prueba para comprobar si el mismo era entendido y adecuado a los objetivos que el sondeo persigue (Pretest). Los datos completos se encuentran en la Ficha Técnica.

 

Un  año  de gestión

 

A los 100 días de gestión decíamos:

 

  • Los 100 primeros días de gobierno son un plazo corto de tiempo pero significativo para realizar la primera evaluación de una administración, son los días iniciales de gestión que marca la frontera adecuada para trazar una percepción más o menos correcta de fortalezas y debilidades. 

 

Transcurrido el primer año de gestión de la Administración Macri ya quedan pocas dudas cual es el camino elegido y que tipo de políticas se aplican o aplicaran.

 

 

Mucho malestar

 

Gestionar significa llevar adelante algo. Realizar, promover las acciones que se crean necesarias para la consecución de un determinado fin.

 

La aplicación de ciertas y determinadas medidas no pueden traer demasiadas sorpresas cuando tienen un componente ideológico determinado.

 

A un año de aplicar estas medidas los resultados no son nada halagüeños.

 

 

En un año  de gestión del Pte. Mauricio Macri son varios los indicadores que muestran un deterioro importante, y preocupante hacia el futuro.

 

Este año Argentina es el país que más deuda tomó en el mundo y en la historia del país, considerando el plan Brady, el Megacanje y el Blindaje,  nunca se contrajo tanto endeudamiento en tan poco tiempo.

 

Las ventas de insumos para la construcción cayeron en octubre un 24 por ciento en relación al mismo mes del año pasado.

 

El Índice Construya que elabora la Cámara Argentina de la Construcción,  releva los despachos de materiales de grandes empresas y acumula una caída del 20,8 por ciento durante los primeros once meses del año.

 

La nueva variación negativa es la novena en forma consecutiva y supera en magnitud a la baja observada en 2009.

 

El indicador mide las ventas de ladrillos, cerámicos, cemento portland, cal, aceros largos, carpintería de aluminio, pisos y revestimientos cerámicos, adhesivos y pastinas, pinturas impermeabilizantes, sanitarios, grifería y caños de conducción de agua, requeridos para la actividad de la construcción, que realizan firmas como Cerro Negro, Aluar, Acqua System y Plavicom, entre otras grandes proveedoras. Y esto solo como un ejemplo de lo que ha significado para este sector la aplicación de estas políticas.

 

Esto ha significado que la gestión Nacional reciba una consideración negativa en Cuyo del 74%, siendo en Mendoza un 70% los consultados que consideran al gobierno de Mauricio Macri como Regular – Malo.

 

Más del 80% en promedio se ha sentido afectado por el proceso inflacionario que comenzó su escalada prácticamente cuando se anunció la devaluación de nuestra moneda. Este hecho hace que se entienda aún más el alto rechazo que hoy recibe la gestión nacional

 

A un año de haber asumido Mauricio Macri más del 50% considera que de repetirse la elección para Presidente NOGANARÍA DE NUEVO, lo que muestra también la pérdida importante de apoyo electoral que puede tener para las próximas elecciones.

Intención de voto por partido político

Si bien los distintos espación políticos de Mendoza no han definido sus candidatos, si se puede establecer una aproximación de las preferencias electorales teniendo en cuenta los partidos políticos o agrupaciones partidarias.

En este sentido las preferencias han sido:

 

  • Alianza PRO – UCR, 25,4%

 

  • Justicialista, 22,12%

 

  • Frente de Izquierda, 18,03%

 

  • Frente Renovador, 14,3%

Con estos números el Frente de Izquierda puede llegar a ser el vehículo de protesta contra el malestar oficial o convertirse en una opción verdadera. Dependerá de lo que proponga no solo en candidaturas sino también en ideas y propuestas.

El Justicialismo tiene ante si una parada difícil en cuanto opcición electoral, lo mismo le sucede al Frente Renovador.

 

Gestión Provincial

 

Alfredo Cornejo es el nuevo gobernador de Mendoza, gana las elecciones para ese cargo con el 46,43% de los votos.

 

Al año de haber asumido mantiene casi el mismo apoyo que obtuvo en esas elecciones. El 42,6%, considera la gestión provincial como Muy Buena – Buena.

 

Una diferencia de más de 10 puntos entre la Provincia y la Nación a favor de la primera.

 

Si bien la gestión provincial no tiene demasiados hechos concretos que mostrar, la actitud del Gobernador ha sido su principal reconocimiento. Eso agregado al ordenamiento de las cuentas públicas y a la tranquilidad de volver a pagar los sueldos del sector público en tiempo y forma, le ha bastado para seguir manteniendo un apoyo significativo.

 

La seguridad pública sigue en deuda, de mal en peor, y la respuesta a estos problemas es nombrar más policías y comprar más autos y motos.

 

El transporte público tampoco ha mejorado en sus dos principales variable: frecuencia y recorrido.

 

La salud pública continúa con viejos problemas que a un año de haber asumido las nuevas autoridades tampoco han logrado demasiado.

 

Es decir que en muchos aspectos, lamentablemente, seguimos como entonces.

Conclusiones

 

Los despidos, la inflación que no baja, la pérdida de calidad de vida por parte de muchos asalariados       , aunque la vicepresidenta considera que “… no podían vivir de esa manera…”, están haciendo mella en la imagen del gobierno.

Los despidos en el sector privado ya superan los 150 mil en distintos sectores de la economía.

Indicadores de todo tipo muestran el retroceso que se ha producido.

Ante esta situación la respuesta del gobierno nacional es un “retiro espiritual” para fortalecer el trabajo que se realiza con: motivación, reuniones de focalización, alegría, entusiasmo, divulgación… lo que significa mucho marketing y poco servicio de post venta.

 

En nuestra provincia al consultar sobre intención de voto por partido o agrupación partidaria la Alianza UCR – PRO mantiene las preferencias, con el 25%, a pesar del rechazo que genera la política oficial, todo un regalo navideño por parte de la ciudadanía.

 

Más atrás el desordenado Partido Justicialista con un 22%, de no mostrar algunas caras nuevas las próximas elecciones pueden ser desastrosas.

 

Y la sorpresa en este segmento del trabajo realizado es el 18% del Frente de Izquierda, que se presenta como uno de los vehículos de protesta que la gente podría llegar a utilizar para su queja.

 

El Frente Renovador que encabeza Sergio Massa aparece con el 14%, difícil situación para el ex Intendente d Tigre, ya que durante el año apoyo todas las iniciativas oficiales y ahora se presenta como el gran opositor. Una doble postura que no le esta redituando demasiado.

 

El humor siempre está presente en toda situación política, deportiva o social que suceda en nuestra sociedad.

 

El humorista Rep publicaba hace unos días:

 

  • Ya se cumple un año de gobierno de Mauricio Macri, que rápido ha pasado el tiempo !!
  • _Su interlocutor le contesta: Parecen que fueran 5 minutos…pero bajo el agua.

Santiago Alé

para Diagnóstico y Análisis – Estudios de Opinión Pública

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El comienzo

 

Con las elecciones resueltas,comienza el trabajo de empezar a entender las características del nuevo gobierno.

¿Qué hará Mauricio Macri? Por ahora es complicado saberlo,sobre todo porque su campaña electoral estuvo marcada por una serie de zigzagueos tácticos, sobre todo en materia económica. Recurrió al atajo de la Coca-Cola light o la cerveza sin alcohol, que según la famosa conceptualización que hacen los estudiosos del postmodernimo y se refiere a que es posible obtener, también en el campo político, determinado bienestar (Asignación por Hijo, planes de infraestructura, educación para todos) sin tener que hacer muchos sacrificios (sin retenciones, sin impuesto a las ganancias, sin sacrificio alguno). Esto, sobre todo lo económico, convierte al gobierno que se inicia en un elemento difícil de anticipar, que camino recorrerá.Para ello tomaré dos aspectos

1 – Mauricio Macri es una expresión local de la unión entre liberalismo y conservadurismo que caracteriza a las nuevas derechas globalizadas. Y que en América Latina bien representan Sebastián Piñera y Juan Manuel Santos entre otros. Son lideres que saben combinar valores clásicos como el orden, la libertad individual y el respeto irrestricto a la propiedad privada con aperturas a las agendas plurales del siglo XXI.

Desvinculados por convicción o simple posición etaria de los autoritarismos del pasado, son políticos democráticos y flexibles que, al menos en el caso latinoamericano, han ido moderando sus programas ortodoxos para reconocer algunos aciertos económicos de los gobiernos del giro a la izquierda, pero sobre todo para incorporar la promesa de no descender del piso de beneficios sociales construido en la última década. Si antes de llegar al poder la nueva izquierda se vio obligada a ofrecer garantías de gobernabilidad económica, la nueva derecha promete ahora gobernabilidad social, tal como hizo Mauricio Macri y Maria Eugenia Vidal en la campña: “No te vamos a quitar nada”. Como el clonazepan, la nueva derecha tranquiliza.

2 – A lo largo de la campaña Mauricio Macri insisitió en que su gobierno será de tinte sobre todo desarrollista. Y qué significa eso. Un primer acercamiento nos dice que el desarrollismo opera como la justicia social, la educación pública, la ciencia y tecnología: es decir objetivos que nadie en su sano juicio puede manifestarse en contra.

El desarrollismo no es neoliberal pero sí moderno, procura atraer al capital extranjero pero es cuidadoso de los intereses nacionales, no es populista pero apuesta a la industria nacional, busca insertar al país en el mundo pero reconoce los límites del esquema centro-periferia. El desarrollismo, así presentado, aparece como un peronismo bueno o un radicalismo con onda.

Llevar adelante un programa verdaderamente desarrollista implica, además de la atracción de los capitales que lo financien, un fuerte rol del Estado como orientador del proceso y, sobre todo, mucha…mucha voluntad política.

Por más apelaciones a Frondizi que Macri pronuncie,en el discurso inaugural volvió a referirse a él,  por más que la imagen del ex presidente este presente en el esperado billete de 500 pesos, parece difícil imaginar a Macri en este rol, aunque solo el tiempo dirá si el desarrollismo se transforma en un verdadero plan de gobierno o queda como un simple eslogan de campaña.

Santiago Alé

Director Consultora Diagnóstico y Análisis

 

Pobreza y buitres

 

¿Cuantos pobres hay hoy en nuestro país…? Si la pregunta tiene intencionalidad política como lo plantea la oposición al gobierno nacional y sus “usinas científicas” como el Observatorio Social de la UCA (Universidad Católica Argentina), la respuesta puede rozar el ridículo y sostener que hay un 30%, un 50% o quizás más pobreza, es decir que estaríamos igual o peor que en la trágica época del 2001.

En primer lugar hay que resaltar que no existe ninguna institución privada que esté en condiciones financieras y humanas de poder realizar un estudio en todo el país sobre pobreza…NINGUNA!!

Este tipo de estudio lo realizan los organismos oficiales, es decir los gobiernos ya sean nacional, provincial o municipal, en cualquier parte del mundo.

Que se entiende por pobre… la población que vive en una situación de vivienda deficitaria, la población que vive en situación de hacinamiento (3 o más personas en una habitación). Se puede considerar pobre a una familia cuyos ingresos no superen determinados montos. Alguien puede considerarse pobre si su ingreso no alcanza para pagar la cuota del 0 kilómetro (así mide la UCA, por ejemplo).

El Banco Interamericano de Desarrollo en su trabajo ¿ Sabemos cuantos pobres hay? (¿Do we know how much poverty there is?) publicado en 2014 dice sobre el tema:

“Si experimentamos con todas las combinaciones posibles en lugar de probar la sensibilidad de una de estas opciones estadísticas a la vez, terminaríamos con una lista de 6000 (seis mil) posibilidades por índice de pobreza. Para propósitos prácticos resulta imposible producir 6000 estadísticas de pobreza cada vez que se haga la pregunta ¿cuánta pobreza hay?”

Si se es intelectualmente honesto no resulta fácil definir qué es la pobreza o cuando una persona o un hogar es pobre, es una discusión que se da a nivel internacional desde hace ya varios años en todo el mundo.

Claro que hablar de estos temas  con algunos talibanes, fundamentalistas del mercado, buitres intelectuales como los que vemos a diario en nuestro país resulta casi imposible, lamentablemente.

 

Santiago Ale

Director Diagnóstico y Análisis

 

 

L

POSKEYNESIANOS

“Es totalmente falso decir que la emisión genera inflación”, sentenció Mercedes Marcó del Pont en la entrevista publicada en este diario el domingo pasado. Agregó que “solamente en Argentina se mantiene esa idea de que la expansión de la cantidad de dinero genera inflación”. Esta declaración provocó alteración emocional en las filas monetaristas e incomodidad en otros. La presidenta del Banco Central apuntó al corazón de un principio sagrado del análisis económico doméstico colonizado por décadas de predominio de ideas monetaristas, en especial en la institución que los liberales consideran de su propiedad. La presencia de Marcó del Pont en la conducción del Central es un hecho político notable, porque desafía ese nicho de poder y de negocios de la ortodoxia asociada con la banca. Es una grieta, por lo conceptual y también por género, que sorprende a representantes de bancos centrales de la región, incluso a los de países puestos como ejemplos por diferentes vertientes del progresismo y de la izquierda, que aún mantienen concepciones conservadoras en esos espacios de poder. Además de ese indudable componente político, con la nueva Carta Orgánica la reconstrucción de una banca central involucrada en el desarrollo económico se propone en base a una concepción teórica y práctica que interpela la experiencia pasada, capturando sus virtudes y neutralizando sus errores, que es consciente del fiasco de la ortodoxia, aquí en los noventa y ahora en Europa, y que se reconoce en las ideas más modernas de regulación prudencial y del pensamiento económico sobre política monetaria, como la que expresa el poskeynesiano.

En esta misma columna de hace cuatro sábados se afirmó que considerar que la emisión de dinero se traduce en aumentos de precios, en cualquier circunstancia y contexto, es uno de los mayores éxitos de la ortodoxia en cuanto a influencia en la sociedad sobre el abordaje de temas económicos. Es una idea que está marcada a fuego, incluso en miembros de la heterodoxia. Si aumenta el gasto público, es inflacionario. Si se financia al Tesoro, es inflacionario. Si se utilizan reservas para pagar deuda, es inflacionario. Para la ortodoxia, toda intervención del Estado, en última instancia, es inflacionaria, aunque con excepciones. Por ejemplo, cuando rescata al sistema financiero o cuando financia, mediante líneas de créditos a tasas subsidiadas o beneficios fiscales, a grupos empresarios. Se revela así que la discusión no es teórica sobre la orientación de la política monetaria, sino que es otra eminentemente política referida a qué tipo de participación se pretende del Estado.

Miles de comentarios descalificadores en portales de medios cuestionaron a Marcó del Pont a partir de esa frase. Un hashtag en Twitter sobre el tema se mantuvo durante un día entre los más populares. Hubo artículos en tono escandalizado y comentarios varios evaluando el descuido de la titular del Central. Muchos de ellos siguen atrapados por la memoria de desquicios monetarios y financieros del pasado que, vaya paradoja, fueron provocados por quienes pretenden erigirse en guardianes del orden monetario. En el largo período que predominó la ortodoxia en el Banco Central fue cuando más descalabros se registraron en el sistema monetario y bancario. Desde 1976, cuando la dictadura liberalizó el mercado financiero y el Banco Central quedó en manos de los liberales, se sucedieron crisis bancarias, estafas a ahorristas, estatización de la deuda externa privada, estallidos inflacionarios, cambios de moneda. Los protagonistas de esas debacles, como sus herederos de ahora, son quienes encienden luces de alerta sobre los cambios operativos y conceptuales en el Banco Central. Es una reacción de autopreservación extraordinaria teniendo en cuenta el fracaso del monetarismo, naufragio al que no es necesario apelar a la experiencia argentina para corroborarlo, sino que basta con analizar el actual descalabro europeo.

La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el desafío cultural, con sólido respaldo teórico y práctico, sobre la emisión de dinero y la inflación, abre una nueva etapa, que en los hechos ya había empezado y que ahora se ha institucionalizado. La cantidad de dinero de una economía no tiene relación directa con la inflación. En la definición de la magnitud de la masa monetaria de la economía intervienen la tasa de interés, la tasa del crecimiento económico, el grado de utilización de los factores de producción, el grado de monetización, la velocidad de circulación de los medios de pagos. Las bancas centrales no controlan la cantidad de circulante, sino que puede intervenir en ese sentido manejando la tasa de interés o el tipo de cambio. Las metas cuantitativas no son una herramienta para gestionar la política monetaria.

Esta concepción se basa en renovadas ideas propuestas por economistas enrolados en la escuela poskeynesiana. Entre sus aportes se destaca que definir los niveles de tasas de interés por parte del Banco Central es clave porque estiman que esa variable es relevante en la distribución del ingreso por su efecto sobre el crecimiento y el empleo. Afirman que los aumentos de precios dependen del resultado del conflicto entre los trabajadores y las empresas por la distribución del ingreso. En esa tensión la fuerza de los trabajadores está vinculada con su grado de organización, y aumenta cuando es baja la tasa de desempleo. En tanto, el poder de las empresas para compensar el alza del salario nominal subiendo precios para mantener su tasa de ganancia depende de la competencia en la economía (con más margen en mercados oligopólicos o monopólicos), de la productividad y de la correlación de fuerza con los sindicatos. Otra de las bases de la economía poskeynesiana es que la demanda agregada (consumo e inversión) está muy relacionada con la tasa de interés. Si ésta aumenta, baja esa otra variable, y viceversa. A la vez, la tasa de desempleo depende inversamente de la demanda agregada. Esto es, si aumenta el gasto disminuye el desempleo. También la desocupación está relacionada positivamente con la tasa de interés: a mayor tasa menor demanda, por lo tanto, mayor desempleo.

Esta esquemática reseña sirve para exponer que la tarea principal de la política monetaria del Banco Central es la intervención en el nivel de la tasa de interés, y no en la expansión cuantitativa del dinero. Existe divergencia entre miembros del poskeynesianismo sobre cómo definir el nivel de la tasa de interés. Unos proponen que en términos reales debe ser cero, o sea la tasa nominal igual a la inflación esperada. Otros sugieren un nivel “justo”, en el cual la distribución del ingreso sea neutral, en cuyo caso deber ser igual al promedio de la productividad del trabajo. En una y en otra opción, ese marco de política monetaria favorece un mayor grado de libertad de la política fiscal y la política de ingresos. El poskeynesianismo considera que la economía no tiene una tendencia natural al pleno empleo, entonces propone la intervención estatal para alcanzar ese objetivo. Otro postulado importante es que la producción se ajusta a la demanda y, por ese motivo, el incremento del consumo (público y privado) es el principal incentivo a la inversión. Es decir que a corto y largo plazo la economía está dirigida por la demanda; no por las restricciones en la oferta.

La escuela poskeynesiana no se plantea como un cuerpo de ideas de verdades absolutas, sino que lo desarrolla en un marco que es definido como de incertidumbre total, donde el futuro es imprevisible, puesto que está estrechamente vinculado con el del tiempo histórico. Definición que colisiona con los postulados tradicionales. En Teorías monetarias poskeynesianas, los economistas Pierre Piégay y Luis-Philippe Rochon afirman que “es necesario desconfiar de los que pretenden detentar la exclusividad –y, por supuesto, la tenencia de la verdad– sobre teorías, paradigmas, sistemas, sean cuales fueren. Es necesario desconfiar, sobre todo, de los que pretenden poseer el verdadero sentido, derivado de una hipótesis única”. Para concluir que la complejidad del sistema económico actual invita a ser prudentes cuando se trata de sugerir un análisis. Ambos destacan que su intención es más modesta: “Mostrar que las teorías monetarias poskeynesianas son fieles a ciertos aspectos del análisis de Keynes y cuáles de ellos constituyen importantes avances”. Modestia de la que la ortodoxia carece pese a sus rotundos fracasos.

MODELO Y PROYECTOPOLÍTICO

La palabra modelo genera confusión cuando se trata de analizar la política económica. El kirchnerismo la utiliza como una cualidad de su manejo de la coyuntura ante la adversidad de la crisis internacional o frente a los embates del establishment a través de los hombres dedicados al negocio de comercializar información económica. El pensamiento económico convencional ubica el concepto modelo en lo más alto del altar de la racionalidad, como si la economía fuera una sucesión de ecuaciones matemáticas sin que puedan afectarla factores sociales y políticos imprevistos, como sucede. Un modelo es estático y rígido, basado en supuestos arbitrarios para alcanzar objetivos determinados. Cualquier alteración de algunas de las variables prefijadas significaría una profanación a las bases del modelo. El neoliberalismo es apasionado de los modelos económicos, de planes cerrados ofrecidos al gobierno de turno, como lo hicieron la Fundación Mediterránea (Cavallo), el CEMA (Roque Fernández) o FIEL (López Murphy). Por eso la política económica del kirchnerismo no es un modelo. Es un proyecto político con objetivos económicos muy claros, que es bastante distinto a la definición de modelo, porque va lanzando iniciativas y definiendo medidas frente a urgencias con el horizonte de cumplirlos. Para no quedar enredados en debates circulares sobre modelos, ya después de más de nueve años de gobierno, sería más sencillo hablar de proyecto político de la economía kirchnerista.

Desde el inicio, con Néstor Kirchner, quedó claro que la economía estaría subordinada a la política, lo opuesto a la dinámica dominante de las experiencias de gobiernos anteriores. Los principales acontecimientos en materia económica que se desarrollaron a lo largo de estos años tienen la marca a fuego de esa definición de origen. Por eso no hay preaviso, planificación o previsibilidad en iniciativas fundamentales de la economía kirchnerista. Entre las principales, la cancelación de la deuda con el FMI, el fin de las AFJP, la Asignación Universal por Hijo, el pago de deuda con reservas, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, las diferentes estatizaciones hasta la de YPF.

La clave, antes y ahora, de la economía kirchnerista es bastante simple para relativizar cualquier sofisticación analítica o formalización técnica de un modelo económico: crecimiento del Consumo, público y privado, más creación de Empleos (C+E) para obtener legitimidad política y social para gobernar y, por lo tanto, gestionar la coyuntura en un ambiente hostil. El intervencionismo estatal se profundiza en función de cumplir con esos objetivos centrales. Todas esas iniciativas mencionadas, con impacto en cada una de las áreas de influencia y resistidas por sectores conservadores, fueron decididas para sostener el objetivo central C+E. Es una obviedad, pero esas variables implican inclusión social, puja distributiva, infraestructura pública, fortalecimiento de las estructuras gremiales, ampliación de la cobertura previsional y mejoras en las condiciones materiales de las mayorías.

El proyecto político de la economía kirchnerista no transita por un sendero sin obstáculos. Por el contrario, ese objetivo genera tensiones porque se despliega en una economía desequilibrada (competitividad del campo versus industria) y heterogénea (áreas de formalidad e informalidad productiva), características de países periféricos condicionados por la restricción externa, rasgos que aquí fueron profundizados durante el régimen de valorización financiera 1976-2001. Por eso mismo, el incremento del consumo sostenido en el tiempo como uno de los principales motores del crecimiento para generar empleo deriva en un aumento más que proporcional de las importaciones. En un estudio para la Cepal en el marco del proyecto “Crisis, recuperación y nuevos dilemas”, los economistas Carlos Bianco, Fernando Porta y Felipe Vismara calcularon que, a precios corrientes, el coeficiente de la elasticidad producto de las importaciones se ubica en 1,96. Es decir que las importaciones aumentan casi el doble de la variación positiva del crecimiento de la economía. Otros estudios estiman esa relación en un escalón superior. En el documento “Hacia la búsqueda de una estructura productiva equilibrada”, presentado en el último congreso de AEDA, Nahuel Guaita y Silvio Guaita definieron con una serie de cálculos econométricos que esa variable es 2,3.

Sin modificaciones sustanciales de esa estructura productiva, la economía kirchnerista se acercó a la histórica restricción externa, que no es otra cosa que la escasez de divisas por la evaporación del superávit comercial. El recorrido que adelantaba la balanza comercial energética para este año sumando la intensificación de la fuga de capitales a lo largo de 2011 provocó la reacción oficial. El Gobierno implementó el sistema de control de compra de dólares, limitaciones a las importaciones con planes de compensación con exportaciones y la recuperación de la petrolera nacional YPF, que pasó a control del Estado.

Estas medidas apuntaron a alejar la restricción externa con la meta de mantener el superávit comercial y de ese modo poder defender el objetivo C+E del proyecto político de la economía kirchnerista. Y se desplegaron cuando se había acercado peligrosamente la perturbadora restricción externa. Antes “no existió una política sustitutiva sustantiva entre 2002 y 2008 que haya tenido como objetivo fortalecer y robustecer la matriz productiva nacional, además de combatir la escasez de divisas”, señalan Nahuel y Silvio Guaita. Las iniciativas vinculadas con el dólar, YPF y las importaciones, a diferencia de otras como la AUH, el fin de las AFJP o el pago al FMI, tienen un período de maduración para alcanzar las metas más prolongado. La sustitución de importaciones como el cierre de la brecha del comercio exterior energético demanda un tiempo hasta obtener resultados, lo que genera un espacio de transición con incertidumbre y reacomodamiento en el funcionamiento diario de la economía. La opción de comprar dólares se ha convertido en un caso particular por la compulsión a la fuga de capitales de los grupos con excedentes de capital, comportamiento que se constituyó en una restricción adicional a la externa existente.

La propuesta para eludir la restricción externa por parte de la ortodoxia es el endeudamiento externo y la devaluación. Esta última opción es también la sugerida por un sector de la heterodoxia. Ambas alternativas fueron descartadas en la economía kirchnerista porque no aseguran defender el C+E, ni en el corto ni en el mediano plazo, además de afectar la sustentabilidad política del Gobierno por sus impactos negativos inmediatos en el frente sociolaboral.

Alejandro Robba, ex subsecretario de Coordinación Económica, explica que el Gobierno no eligió la devaluación porque hubiera disminuido el salario real, aumentado los precios y precipitado una recesión. Efectos que hubieran erosionado la base de la economía kirchnerista que, a la vez, enfrenta el desafío de mantener la competitividad del tipo de cambio. Esto último junto a la promoción de exportaciones y la sustitución de importaciones son tres instrumentos clave “que pueden implementarse conjuntamente para relajar la brecha externa y poder garantizar ondas largas de crecimiento sostenido”, afirman Nahuel y Silvio Guaita.

La economía kirchnerista colisiona entonces con los grupos de poder económico tradicionales porque, para sostener el C+E, está obligada a impulsar medidas que los perjudica en su conducta habitual de dolarizar ganancias a la espera de la devaluación. Cuando dolarizan sus excedentes de capital y los fugan, esos sectores se independizan del destino económico local, apostando a capturar una ganancia patrimonial adicional con crisis cíclicas gatilladas por devaluaciones. Por ese motivo presionaron, antes y después de las elecciones presidenciales, por un fuerte ajuste del tipo de cambio para así mejorar sustancialmente su poder adquisitivo doméstico con los dólares acumulados, como así también para disminuir el salario real.

La respuesta oficial fue frenar la venta de dólares, limitar importaciones, no devaluar ni endeudarse. Medidas que fueron ordenadas no como parte de un modelo de laboratorio, sino con el conocido sello de urgencia del proyecto político de la economía kirchnerista.

103 comments to Para informarse mejor de algunos temas